También conocido como "Gualman", u "Hombre Caminante".

Nos ha proporcionado incontables horas de entretenimiento y sonido enlatado cuando la palabra mp3 no existía en nuestra mente. Ni siquiera el posterior Discman (o "disman", u "Hombre Disco") pudo desbancar al Walkman del puesto de rey indiscutible de los aparejos eléctricos de nuestra generación.

Quién no recuerda escuchar una y otra vez las mismas cintas y las mismas canciones por no poder seleccionar las pistas. O pasarte dándole para alante a la cinta y recorrerla por las dos caras sin encontrar el tema que buscabas. O, peor aún, cuando te equivocabas, rebobinabas en lugar de "darle pa'lante" (CONCEPTO CLAVE!!) y volvías a poner la misma cara dos veces.

Ay, que momentos, en fin, todo se fue a la mierda con las putas nuevas tecnologías...