Pues sí, fieles a la fiebre ochentera de la "chavalada" de cambiarle el nombre a absolutamente TODO, para diferenciarse de la generación anterior (otra entrega de esta sección hablará de los CARROZAS), surge el palabro en cuestión: LELAS.

¿Qué clase de mente perversa y pervertida pudo pensar en unir semejante significante tan rebuscado para llamar a unas putas gafas de sol?

Pues ya ves, otro héroe anónimo capaz de cambiar el vocabulario de toda una generación y parte de las colindantes.